Pipa

Pipa - Foto tomada por Luis Muñoz - 2009
La pipa de arcilla comenzó como un aparato muy sencillo y totalmente funcional. Algunos de los especímenes más antiguos en las islas británicas son una pequeña pipa llamada la Pipa del Hada (Fairy Pipe), una pipa de cazoleta pequeña llamada la Pipa Holandesa, y las pipas de Irlanda y Escocia, conocidas como Pipas Élficas o Pipas Celtas.
En los tiempos de la Reina Isabel, las pipas de arcilla eran muy graciosas, con cazoletas delgadas y largas boquillas. Los holandeses rediseñaron estas pipas de arcilla, agrandando la cazoleta y alargando la boquilla, llegando así a ser conocidas como la pipa Alderman. Esta pipa fue oficialmente introducida en Inglaterra por Guillermo II alrededor de 1700, siendo rápidamente adoptada por los ingleses con una modificación adicional: se le agregó a la boquilla una curvatura grácil, y pasó a denominarse Yarda de Arcilla o Párroco, como se le conoce hoy en día. El propósito de la boquilla alargada era permitir que el fumador descansara la mano con la cazoleta en el brazo de la silla. La pequeña protuberancia al fondo de la cazoleta tenía como propósito impedir que la arcilla caliente quemara la silla; esta protuberancia se transformó con el tiempo en un adorno estético en las pipas más cortas, dejando de ser un requerimiento en tiempos posteriores.
Las pipas Párroco estaban muy de moda en las clases altas de los tiempos Isabelinos. Las clases más bajas usaban una pipa corta; debido a que estas pipas eran habituales en los bares y cervecerías, donde pertenecían a un fondo compartido de pipas de la casa, a menudo cada persona que las usaba les rompía la punta de la boquilla, por cortesía con el siguiente cliente.

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